Reconocer aciertos y valorar aprendizajes

Llega esa época del año, en la que todos sentimos que es necesario mirar hacia atrás -o hacia adentro- y reflexionar sobre qué nos dejó una nueva vuelta al sol.
Es momento de reconocer aciertos y de valorar los aprendizajes, tiempo de orgullo y también de autocrítica.

El 2019 no fue un año más, para quienes trabajamos en la Agencia de Desarrollo Paysandú, en esta etapa, en estos trescientos sesenta y cinco días, pasaron muchas cosas. 

Comenzamos el año en un espacio físico que ya conocíamos, un lugar que entendíamos como nuestro y nos aventuramos a participar de un proceso más grande que nosotros, formar parte de la reconversión de un lugar impuesto en el imaginario de los sanduceros, un lugar lleno de historia y significado para el Departamento. Así fue trasladamos nuestras oficinas a las instalaciones de la Ex Paylana, con el fin de aportar desde nuestro lugar a un proyecto de alto impacto social y urbano, impulsado por la Intendencia de Paysandú.

Junto a la mudanza, comenzamos a gestionar un proyecto importantísimo para las MIPYMES y para los emprendedores del Departamento: el Centro de Competitividad Empresarial, un espacio pensado para traer a territorio las diferentes herramientas y apoyos de las políticas públicas dirigidos a promover y fortalecer las pequeñas y medianas empresas.

A menos de un mes de comenzar a instalarnos en nuestra nueva casa, organizamos junto a Endeavor Uruguay, un evento de inspiración y conexión para emprendedores, que demandó un gran esfuerzo del equipo, pero que contó con la colaboración y el apoyo de organizaciones, empresas y medios para lograr un hito que quedará en la memoria de todos: colmar de emprendedores el Teatro Florencio Sánchez y dejar sentado en el relato colectivo de Paysandú su Despertar Emprendedor.

Desde marzo, promovimos el desarrollo de la producción agroecológica, con el fin de conectar pequeños productores y fortalecer sus capacidades para producir, gestionar y comercializar, en el marco del proyecto Paysandú Agroecológico, impulsado por OPP.

A pesar de mudarnos, seguimos entendiendo la relevancia que el viejo Mercado Municipal ha tenido en la historia de la ciudad, por lo que promovimos diferentes actividades para reposicionar, el ahora Paseo del Mercado, como un punto de encuentro entre ciudadanos, en el que a través de ferias conectara artesanos y emprendedores locales con el público en general.

En agosto, lanzamos el Club de Emprendedores, otra iniciativa destinada a los emprendedores locales, pero que en este caso en particular busca que ellos y ellas, se empoderen del espacio y lo conviertan en un ámbito de intercambio y vinculación. En ese marco, se realizaron dos experiencias de vinculación con otros ecosistemas emprendedores, primero con la ciudad argentina de Rafaela y en segunda instancia con Montevideo.

Durante el dos mil diecinueve, ejecutamos el Programa de Apoyo a Emprendimientos Productivos del MIDES, que atendió a casi cincuenta emprendedores, que recibieron apoyo y seguimiento personalizado, además de participar de talleres e instancias de vinculación y comercialización. Finalizando con una feria en el Paseo del Mercado para mostrar a toda la ciudadanía los productos y emprendimientos que se consolidaron o desarrollaron a partir de su pasaje por el programa.

Formamos parte de la segunda fase de El Paysandú que Queremos, que en el presente año fomentó la participación y el empoderamiento ciudadano en el interior departamental, promoviendo esas herramientas como las vías para concretar soluciones a problemáticas cotidianas e instalando espacios para reflexionar e intercambiar sobre el futuro de distintas localidades.

Patrocinamos emprendimientos y sus postulaciones al Capital Semilla y al Fondo Concursable del Corredor de los Pájaros Pintados de ANDE.

Al igual que en años anteriores, recibimos consultas de cientos de personas, interesadas en recibir apoyo, capacitarse, conectar con pares, presentar proyectos, compartir ideas o tan solo recorrer nuestras instalaciones.

El presente año, tuvo muchas experiencias, emociones, proyectos, pero sobre todo muchas personas. Personas que llegan y que se van, pero que entienden que la mejor expresión real del desarrollo, está en sus manos y en sus posibilidades de asociarse, de conectar y de crecer en conjunto, como individuos, pero sobre todo en forma colectiva. Es precisamente eso, lo que nos inspiró durante el dos mil diecinueve y es lo que nos motiva a comenzar un nuevo año, en el que nos comprometemos a reforzar nuestro rol de articular para el desarrollo de Paysandú.

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